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ORIENTACIÓN
 
Algunas palabras para los padres
 
¿Sospechás que tu hijo está siendo víctima de violencia en la escuela?

A veces no es tan fácil saber qué les pasa a los chicos, sobre todo cuando comienzan a transitar la pre-adolescencia que hoy comienza alrededor de los  9 ó 10 años.  No siempre nos cuentan lo que les ocurre abiertamente. Se reservan.  Pero si estamos atentos seguramente habrá alguna cosa que nos llame la atención, algún signo de que algo está pasando.

Puede ser que diga que no quiere ir a la escuela, que veas sus tareas incompletas, que pierda sus materiales o útiles, que sus cosas vuelvan deterioradas, que no quiera ver a sus amigos, que se obsesione por mails y mensajes de texto muy intensamente, que se reciban en la casa llamadas infrecuentes, o que se aísle, que deje de comunicarse, que tenga cambios bruscos en su humor, que esté triste, que haya cambiado de amigos o de hábitos, que tenga marcas en el cuerpo, etc. Que no concilie el sueño o tenga pesadillas ..y otras cosas que los padres siempre podemos detectar mejor que nadie.

Con los más chiquitos, la cosa es más evidente y fácil de observar, por que muchas veces las formas de violencia están en el orden de lo físico, aunque ningún caso es igual a otro.

Lo importante entonces es SIEMPRE ESTAR MUY ATENTOS.

Si detectamos situaciones que nos llaman la atención, intentemos encontrar datos que nos den a entender lo que le puede estar pasando a nuestro hijo.

Por supuesto que vale preguntarles directamente si algo está ocurriendo en su escuela o con su grupo de amigos, pero como es probable que no obtengamos respuesta, es importante transmitirles que siempre cuenta con su mamá o papá para ayudarlos.   Puede pasar que tampoco nosotros sepamos ciertamente qué hacer frente a la situación, pero en ese momento lo más importante es que los chicos se sientan acompañados, contenidos y protegidos.

Frente a la sospecha, lo mejor es sentarse a conversar con ellos de manera abierta, sin prejuicios y anticipando que nada ocurrirá si nos cuentan que algo malo está sucediéndoles en la escuela. 

Es importante entender que si un chico no está habituado a hablar con sus padres difícilmente hable en situaciones donde se siente expuesto, amenazado o agredido. La comunicación padres e hijos debe construirse diariamente. Cuando los espacios de comunicación están abiertos, todas las experiencias pueden compartirse en familia. 

Lo primero es escucharlos sin juzgarlos. Controlar lo que surge en nosotros mismos como: angustias, bronca, enojo, etc. Mantener la calma y solicitar ayuda para manejar la situación.

Existen claras señales de alarma que posibilitan a un padre la detección de actos de acoso para con su hijo.

Algunas de las que claramente pueden mencionarse son:
  • Cambio súbito de comportamiento
  • Pérdida de pertenencias
  • Se muestra irritable, llora, se angustia con facilidad
  • Se critica en exceso
  • Se queja de que le dicen cosas feas
  • Refiere sentir dificultad para defenderse
  • Hace amigos no del todo indicados
  • Comienza a ver películas de violencia o a manejar y expresar violencia verbal
  • Expresa deseos de abandonar el colegio
  • Se vuelve más agresivo y poco razonable en el intercambio con figuras de autoridad
  • Presenta ideación o lenguaje vinculado a la posibilidad de cometer suicidio

Generalmente, los chicos que sufren bullying:

  • Intentan evitar la escuela
  • Tienen más tasa de ausentismo
  • Disminuyen su rendimiento académico

Es importante recordar que no siempre los chicos cuentan que sufren acoso por parte de pares y que en muchos casos los padres pueden ignorar que ello está ocurriendo.

Para evitar que esto ocurra es fundamental generar espacios de comunicación que van más allá de comentar lo que ocurre en la escuela y favorecer espacios de intercambio en las comidas por ejemplo para que el chico se sienta contenido y se vea tentado de hablar.

¿Por qué pedir ayuda?

Estas situaciones no son fáciles de resolver. Son complejas ya que intervienen muchas cuestiones: la escuela, los vínculos de amistad, la personalidad de nuestro hijo, etc. 

A veces nosotros mismos recordamos haber pasado por situaciones difíciles cuando niños, que nos hicieron sufrir mucho y el sólo recuerdo de esos momentos nos paralizan o nos mal aconsejan.

O puede ocurrir que la impotencia por el sufrimiento de nuestro hijo, nos impulse a ir a resolver por nuestros medios la situación, lo que podría resultar excesivo y  absolutamente inconveniente.

El bullying implica una enorme carga de sufrimiento para el acosado así como el fracaso de los adultos en la crianza de los chicos y su educación. 

No son situaciones que los chicos puedan resolver por sus propios medios ni tampoco experiencias que los padres por sí solos puedan atenuar en impacto.

Tanto la familia como la institución escolar deben trabajar conjuntamente para resolver la situación.

¿Por dónde empezar?

Si sabemos que la situación que nos preocupa ocurre en la escuela, deberíamos empezar por allí.  La maestra o profesores  de nuestro hijo son las primeras personas con quien hacer el contacto, y puede ser necesario que esta situación sea conocida por otras instancias escolares como la Dirección o el gabinete psicopedagógico según el caso.

Lo importante es que en la escuela sepan lo que ocurre y puedan empezar a intervenir desde su lugar y con las herramientas que ellos tienen para ayudar en estas situaciones. 

Sin embargo podemos sentir que esto no es suficiente y que quisiéramos alguna ayuda adicional.  En general las instituciones que acompañan a niños en situación de violencia o maltrato son buenos referentes o lugares de derivación para una consulta de este tipo.

También profesionales psicólogos, o psicopedagogos están preparados para ayudar a orientar este tipo de situaciones.  Se pueden realizar consultas en los Centros de Salud Mental, barriales, municipales y en los Hospitales Públicos que tengan servicios de Salud Mental.

Habiendo presentado el caso en la escuela y/o a algún Profesional especializado estaremos orientados para ayudar a nuestros hijos.

Recordemos que lamentablemente son muchos los chicos que están viviendo situaciones como las que Uds. están observando.  Es algo frecuente pero no por eso debemos minimizar sus consecuencias.

Somos papas y estamos en este lugar para ayudar a nuestros hijos, aún en los momentos más difíciles. Con alguna ayuda especializada podremos hacer que todo mejore!!!!!

Argentina Cibersegura

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HOY EL BULLYING NO DA RESPIRO
Y SOLO TERMINA CUANDO LOS ADULTOS SE COMPROMETEN

El Bullying, o acoso entre pares, es una forma de violencia. En las escuelas puede presentarse bajo diferentes modalidades, pero siempre conlleva daño y dolor.

 
 
COMISIÓN ORGANIZADORA SALA DE PRENSA
 
 
 
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